lunes, 29 de octubre de 2012

Aunque cierres los ojos, tus heridas y errores van a seguir estando ahí cuando los abras, no seas idiot*, no pierdas más tiempo.


Me sorprendí rompiendo papeles viejos, y sacudiendo cajones, hurgando en mi pasado y echando a la basura lo que en algún momento guardé y ahora lo tiro. Mis cajones llenos de notas, papelitos, pilas viejas, agendas caducadas y mil cosas que en otro momento atesoré, para que el día de hoy los tire a la basura.
Guardamos compulsivamente, por si en algún momento lo necesitamos, y al pasar los años nos damos cuenta que vivimos rodeados de cosas sin utilidad, recuerdos vanos, aferrándonos a ellos por si algún día los vamos a ocupar.
Un boleto del bus, que fácilmente tiene 5 años, la garantía de una grabadora que ya ni existe, el manual de un televisor que le regalé a mi madre hace mas de 3 años, notas de supermercado, tarjetas de felicitación, y la invitación a una boda de gente que ni conozco, llaveros, etc...
Tiré tantas cosas que llené dos cajas grandes, que se fueron directos a la basura, por fin, el orden, y el espacio suficiente para cosas nuevas que algún día serán parte de mi pasado, y que probablemente nunca las llegue a ocupar.
Me doy cuenta que también he atesorado sentimientos que nunca pienso ocupar, como el odio, el celo, la ambición desmedida, el egoísmo, y que ahora me encuentro echando a la basura junto con ese par de cajas con recuerdos, quedando más espacio para la compasión, la paciencia, el amor y el perdón.
Teniendo orden en la casa, y orden en mis sentimientos, siempre queda más espacio para llenarlo con lo mejor de nosotros, para llenarlo de amistad y de comprensión, que en el camino de la vida, nos servirán más que cualquier tesoro. Es importante tener en orden todo, primero un gran lugar para la familia y los amigos, todo con sus prioridades.
Pero es muy importante mantener una vacante, siempre limpia y disponible en todo momento porque nunca sabremos cuando la vamos a necesitar, en algún momento, o en algún lugar, tal vez alguien requiera de ese espacio en nuestro corazón, para encontrar alivio a sus penas, y reconfortarse en un corazón amigo, con la confianza de que quien lo escucha sabrá comprenderlo, para compartir sus penas y alegrías.

Bien, hoy es un buen día para limpiar los cajones y poner nuestras cosas en orden, empezando por nuestro corazón

miércoles, 17 de octubre de 2012

¿Y al final? ¿Qué pasó? ¿Todo lo que dijiste?
Así de la nada, de un día para el otro, tomas tus cosas y te vas.. Te desvaneces.
¿Quién sabe dónde estás? ¿A quién puedo preguntarle?
-''Corre, ve a buscarlo''- Eso era todo lo que corría por mi mente.
Y... de repente, dio con que me pusiera firme y te dijera las cosas de frente, para que me expliques,
muy por arriba que había pasado.
¿Que si me sorprenden tus desaparecidas, y tus desconectadas del mundo? No, para nada.
¿Que por qué me preocupo? Porque te conozco entonces sé que eres capaz de todo.
Entonces... vuelvo a preguntar ¿Qué pasó? Apareces riéndote, tan despreocupado como siempre.
Algún día voy a desaparecer yo, alejarme de todo, y tu te darás cuenta de lo que es pasar así.
Vas a estar esperando a que te de alguna señal de que estoy bien... o al menos, de que estoy viva. Pero... nunca te llegara esa señal, porque me desconectaré de ti de manera permanente.
De ti, y de muchos, quizá de todos...
No me sorprende que no reacciones hasta que este en el borde..

martes, 9 de octubre de 2012

Ver la realidad a veces duele, pero es indescriptible lo que se aprende y se descubre.

Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar... decidí no esperar las oportunidades sino yo misma buscarlas, decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución, decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí ver cada noche como un misterio a resolver, decidí ver cada día como una nueva oportunidad a ser feliz.

Aquel día

 descubrí que mi único rival no era más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos, aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar, descubrí que no era yo la mejor y que quizás nunca lo fui, me dejó de importar quien ganara y quien perdiera, ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.

Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien "AMIGO".

Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, "el amor es una filosofía de vida".

Aquel día dejé de ser el reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz sino vas a iluminar el camino de los demás.

Aquel día decidí cambiar tantas cosas... aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad, desde aquel día ya no duermo para descansar... ahora simplemente duermo para soñar.